¿Por dónde los cogemos?

 
                Son muchos los frentes que un director de hotel ha de afrontar para que el negocio siga a flote, cuidando de todos los aspectos y mimando a sus clientes y futuros clientes.
Una buena estrategia de un plan de marketing radica no sólo en estimar unas ventas, sino además en desmenuzar todos los gastos antes incluso de recibir las dichosas facturas.
Cuando el engranaje del negocio permite diversificar los departamentos existe más claramente una figura de consultoría que puede trabajar con más datos.
Cuatro ojos ven más que dos.
 
Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, ese abanico departamental se va reduciendo y comprimiendo.
 
 
Cuando el negocio hotelero es pequeño o dispone de un par de departamentos o incluso sólo de uno, ajustarse y analizar los datos a barajar, se convierte en una tarea ardua e incluso pesada.
                No existe una función principal, pero es un error centrarse sólo en ventas o en marketing. Podemos llegar a mejorar nuestra gestión sin descuidar la inversión y sobre todo tratando de reducir unos gastos que nos van asfixiando.
 
 
 
 
 
Tampoco lleguemos al extremo radical, nuestra marca e imagen no deberían verse mermadas por ello.
 
Analizar todos los gastos, desgranarlos, compararlos, negociar y buscar nuevos proveedores….
La Buena suerte no es sólo para quien la busca… Es para quien la encuentra!

Mentes Pensantes…

No deberían perderse las viejas costumbres de reunirse al menos una vez al mes y establecer los objetivos y la evolución de los mismos.
Exprimir la mente es sano, y en una reunión de equipos de trabajo, esforzarse un poco en saber cómo evoluciona la empresa para la que trabajas, te debe incitar a cómo mejorar esa imagen que al fin y al cabo, termina siendo tu imagen también.
No hablamos de cómo te van a subir el sueldo, sino de cómo mantener tu posición y si es posible,  promocionarte.
En resumidas cuentas, establecer un orden del día que incluya discurrir sobre cómo incrementar los ingresos tampoco significa bajar las tarifas porque obviamente, esto repercutirá en tu revpar, precio medio… etc.; y sería difícil mantenerse a base de bajadas de tarifa.
La imaginación está servida. ¿Cómo conseguimos más ingresos con lo poco o mucho que tenemos?
 
 
 
 
 
 
Empaticemos con nuestros clientes y aquéllos que un día lo serán.
¿Quiénes son tus clientes potenciales?
¿Qué necesidades tienen?
¿Qué les ofreces?
¿Qué les puedes ofrecer?